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Ho'oponopono para sanar memorias heredadas tras la partida de mamá

Ho'oponopono para sanar memorias heredadas tras la partida de mamá
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Esa noche de frío en Oaxaca, el viento se colaba por las rendijas de la cocina mientras yo miraba el altar de mi madre. Aunque ella ya no estaba físicamente desde el 2021, sentía que sus miedos a la carencia y sus silencios pesados seguían respirando en mi propia casa, como si el duelo fuera una herencia que no pedí pero que me tocaba administrar. Entre el olor a copal rancio y el tacto de las orillas desgastadas de las fotos de mi madre guardadas en una caja de galletas, entendí que no bastaba con llorar; tenía que limpiar lo que venía en la sangre.

Antes de seguir, quiero ser muy clara: no soy curandera ni psicóloga, solo una mujer que creció viendo a su abuela hacer limpias y que ha buscado en programas digitales lo que el consuelo tradicional no me daba. Si decides inscribirte en alguno de los programas que menciono, gano una comisión sin que a ti te cueste un centavo más. Solo hablo de lo que yo misma he probado y pagado con el sudor de mi frente, porque aquí cuidamos el gasto como se cuida la lumbre. Si sientes que tu tristeza es algo que no puedes manejar sola, por favor, busca a un profesional de la salud mental; estas herramientas son un acompañamiento para el alma, no un sustituto de la terapia.

El peso de lo que no se dijo y las memorias en la sangre

Crecí viendo a mi abuela usar el péndulo para los vecinos, pero ella nunca lo llamó trabajo. Para ella era una extensión de la vida, como barrer el patio. Tras la partida de mamá, me encontré con que los cursos de marketing que me salían en redes sociales me hablaban de "soltar" como si fuera tirar una bolsa de basura. Pero, ¿qué onda con lo que se queda pegado a los huesos? Fue durante la temporada de muertos del año pasado cuando me topé con la idea del Ho'oponopono aplicado a la sanación de patrones familiares heredados.

Japa mala de madera y libreta de notas sobre un camino de mesa artesanal.

Al principio, mi monólogo interno me decía que mi abuela se reiría de mí por pagar un curso en internet para aprender algo que ella hacía con una rama de albahaca y un poco de fe. Sin embargo, me di cuenta de que mi situación era distinta. Yo no tenía a la abuela conmigo, y mi realidad diaria es mucho más compleja que la de aquel entonces. A mediados de marzo, decidí que necesitaba una estructura, algo que me guiara paso a paso por ese laberinto de memorias de dolor que mi madre me dejó sin querer.

Cuidar al que se queda mientras sanas a la que se fue

Aquí es donde la mayoría de los libros de espiritualidad fallan. Te dicen que te sientes en silencio, que medites por una hora, que busques la paz en el aislamiento. Pero mi realidad es que cuido a mi padre, que vive con demencia. La práctica estándar de introspección se me caía a pedazos porque el trauma presente —ver a mi padre olvidar quién soy— y la carga de cuidados constantes no me dejaban ese "espacio sagrado" que tanto pregonan. Necesitaba algo que pudiera hacer mientras lavaba trastes o cambiaba sábanas.

Fue ahí donde el programa Jornada hacia el Alma — el camino para la Sanación Ancestral hizo la diferencia. A diferencia de otros cursos que se quedan en la superficie, este aborda el borrado de memorias como un proceso de limpieza constante. No necesitas un retiro de fin de semana; necesitas aprender a repetir las 4 frases principales del Ho'oponopono (Lo siento, perdóname, te amo, gracias) como un mantra que protege tu mente del resentimiento mientras el mundo se cae a pedazos a tu alrededor.

Mujer cocinando en cazuela de barro mientras sigue un curso de sanación.

Recuerdo una tarde de lluvia el mes pasado, intentando hacer la meditación de perdón mientras hervía los frijoles. Me perdí tanto en un resentimiento viejo, en una discusión que tuve con mi madre hace diez años, que terminé quemando la cena. Me sentí un fracaso. Pero el programa me enseñó que ese es precisamente el momento de limpiar. No se trata de hacerlo perfecto, sino de no dejar que la memoria tome el control. Si quieres algo más ligero para empezar, el PASE AlmaSana es una buena puerta de entrada, aunque para el trabajo pesado del linaje, yo me quedo con la Jornada completa.

La economía de la paz mental: ¿Vale la pena la inversión?

Hablemos de números, porque en esta mesa se cuentan los centavos. Matricularse en un programa de estos no es cualquier cosa; para mí, representó lo que gano en unas tres semanas de trabajo constante. Es una decisión que se toma pensando en si ese gasto se va a recuperar en salud y tranquilidad. Lo bueno de Hotmart es que tienes un plazo de garantía legal de 7 días, así que si entras y ves que el maestro no te late o que el lenguaje es muy rebuscado, pides tu dinero de vuelta y aquí no pasó nada.

Tras unas seis semanas de práctica diaria, empecé a notar cambios que no eran mágicos, sino internos. Un día, frente a una foto antigua de mi madre, sentí un calor súbito que me subió por la nuca hasta las orejas. Fue el momento en que por fin pude decir "gracias" sin sentir que estaba mintiendo. Me di cuenta de que no estaba perdonando a mi madre por sus errores, sino que estaba perdonando a la niña que yo fui por haber cargado con culpas que no eran suyas. Es como aprender cómo limpiar memorias dolorosas desde casa sin tener que comprar inciensos caros cada semana.

Caja de galletas antigua con fotos familiares y albahaca seca para recordar.

Herramientas para el camino largo

Mucha gente usa un japa mala tradicional, que tiene 108 cuentas, para llevar el registro de las repeticiones. Yo a veces uso mis dedos o simplemente el ritmo de mi respiración mientras atiendo a mi padre. Lo importante es entender que la sanación de los ancestros, según la cosmovisión mesoamericana, nos pide mirar hasta siete generaciones atrás. Es un trabajo largo, pero no tiene por qué ser un calvario. El Ho'oponopono es una técnica hawaiana, sí, pero rima perfectamente con lo que mi abuela sabía: que la palabra tiene poder para limpiar el aire.

Si estás en esa etapa donde el duelo se siente como una piedra en el zapato que ya te sacó ampolla, quizás es momento de dejar de leer y empezar a actuar. Yo antes pensaba que pagar por esto era un lujo, pero ahora veo que es más caro vivir con el corazón apretado. No te prometo una transformación de película, porque la vida sigue siendo difícil y los frijoles se siguen quemando si te descuidas, pero la paz de saber que estás limpiando el camino para los que vienen detrás... eso no tiene precio.

Manos de mujer cuidando a su padre anciano en un patio soleado.

Para cerrar este mate, te diría que si buscas algo que se adapte a una vida real, de mujer que trabaja y cuida a los suyos, le eches un ojo a la Jornada hacia el Alma. Es un proceso que respeta tus tiempos y te da las herramientas para que tú misma seas tu propia curandera en la mesa de tu cocina. No necesitas permiso de nadie para sanar tu sangre; solo necesitas empezar a decir esas cuatro palabras, aunque al principio te salgan con la voz quebrada. Lo siento, perdóname, te amo, gracias. Por ti, por ella y por todos los que estuvieron antes.

Tenga en cuenta: Aquí comparto lo que he vivido en primera persona -- ningún consejo médico, financiero ni legal. Lo que funcionó para mí puede que no funcione para ti. Habla con tu médico, asesor o abogado antes de tomar decisiones que realmente importen.

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