AlmaCeiba

Mi experiencia con Ho'oponopono para Sanar: ¿Funciona realmente para el duelo materno?

Última actualización
Ho'oponopono para sanar el duelo materno: bienestar emocional y sanación ancestral

El rebozo de mamá sigue colgado en la misma silla del comedor de mi casa en Oaxaca. Antes de que sigamos, hermana, te lo digo de una vez: este texto tiene enlaces de afiliación, y si te matriculas en alguno de los programas que menciono aquí, yo recibo una comisión sin que a ti te cueste un peso extra. Hablo de sanación ancestral y de Ho'oponopono desde el bienestar emocional que me tocó reconstruir después del duelo materno, no desde ningún título colgado en la pared.

No soy curandera ni psicóloga con cédula profesional. Crecí viendo a mi abuela pasar el péndulo sobre las manos de las vecinas sin que nadie en la familia le llamara 'trabajo' — era, sencillamente, lo que ella sabía hacer. Cuando el dolor me tocó a mí directamente, ese conocimiento heredado no bastó por sí solo, y tuve que salir a buscar algo más.

Antes de encontrar las cuatro frases probé un retiro de fin de semana organizado en el Cerro del Fortín, con vista a toda la ciudad y un salón lleno de mujeres sentadas en círculo. Resultó ser más un taller motivacional con música de fondo que una sanación real: mucho aplauso y ninguna herramienta que de verdad pudiera llevarme a casa y usar mientras lavaba los trastes.

Decidí darle una oportunidad al Ho'oponopono para Sanar después de ese tropiezo en el cerro. Al principio pensé que era otra moda para gente que no quiere ensuciarse las manos, pero algo en la sencillez de las cuatro frases me hizo clic.

El peso de la ausencia y las primeras cuatro frases

Manos sosteniendo el rebozo de mamá, símbolo de duelo materno y memoria ancestral

El curso de Ho'oponopono para Sanar no vende milagros: vende una técnica de limpieza mental que hay que repetir, no un ritual de una sola vez. El Ho'oponopono en sí es una práctica hawaiana ancestral de perdón y reconciliación. Originalmente la dirigía un kahuna, en grupo, dentro de la comunidad, y fue la sanadora Morrnah Simeona quien la adaptó para uso individual ya entrado el siglo veinte. No es terapia psicológica ni médica certificada, y eso lo dejo clarísimo antes de seguir. La primera vez que repetí 'lo siento, perdóname, gracias, te amo' me pareció una simpleza casi ridícula frente al nudo que sentía cada vez que veía el rebozo colgado en la silla.

Fue barriendo el patio, una tarde sin nada de especial, cuando noté que había terminado la tarea con la mandíbula suelta, sin el apretón que cargaba desde que enterramos a mamá. No hubo luces ni revelaciones, solo esa ausencia de tensión que tardé un rato en identificar como alivio.

El verdadero costo de sanar el corazón de una hija

Libreta de cuentas y taza de café sobre madera, comparando el costo de un programa de sanación ancestral

Aquí es donde entra la economía de la cocina, la que manejamos nosotras. Si comparo el Ho'oponopono para Sanar con algo más grande como la Jornada hacia el Alma, la diferencia se siente al instante: uno es como un té de manzanilla, corto y efectivo para el malestar diario; el otro es una cirugía mayor que exige fuerzas que a veces uno no tiene todavía.

Para quien está justo en ese punto donde el aire falta y el dinero no sobra, el Ho'oponopono es el mejor punto de partida: no exige sentarse dos horas con velas caras, solo pide que te hagas cargo de lo que sientes mientras lavas los trastes o vas en el camión. Yo pasé de gastar en cursos que prometían resultados inmediatos a invertir en herramientas que de plano caben en mi rutina.

No creí que algo tan simple pudiera bastar

Agua goteando sobre una piedra, símbolo de la práctica diaria de Ho'oponopono para el bienestar emocional

Debo admitir que juzgué mal la sencillez de las cuatro frases al principio. Pensaba que un dolor tan grande necesitaba algo con más parafernalia, quizás algo como la Sanación con Llama Trina, con su ritual de limpieza energética y su lenguaje de arcángeles. Me equivoqué: la profundidad de una sanación no depende de lo complicado del ritual, y no te creas que por ser breve el Ho'oponopono pesa menos.

Tengo una vecina que hace tejido con un grupo de señoras los martes, y para ella eso ordena el pecho tanto como las cuatro frases lo hacen por mí. No hay una modalidad de sanación energética superior a otra — son herramientas distintas para necesidades distintas, y confundirlas es el primer tropiezo de quien apenas empieza. Para mí, el Ho'oponopono nunca sustituyó el trabajo ancestral más profundo; lo complementa.

Ho'oponopono o Sanación Ancestral profunda: lo que tu momento pide

Manzanilla y sahumerio juntos, comparando herramientas sencillas y profundas de sanación ancestral

Si me preguntas a cuál inscribirte primero, te diría que depende de tu despensa emocional: si apenas puedes con el día a día tras la pérdida, empieza por el Ho'oponopono para Sanar. Es una limpieza rápida que baja el ruido mental sin exigirte más de lo que ya estás cargando.

Ahora, si ya hiciste ese trabajo base y sientes que el dolor viene de más atrás — de lo que tu mamá heredó de tu abuela, y que tú misma podrías estarles pasando a tus hijas — entonces vale la pena ahorrar para la Jornada hacia el Alma, que trabaja el linaje femenino con más profundidad de lo que yo alcanzo a tocar aquí. Es un compromiso mayor, de tiempo y de bolsillo, y no te lo recomiendo sin antes haber practicado la humildad de las cuatro frases. Si de plano no sabes por dónde arrancar, ahí te dejo mi guía sobre cómo elegir cursos de sanación energética según en qué etapa de tu práctica andas, para que no te quedes sin ahorros en el intento.

Ordena la casa interna sin descuidar la cocina

Ventana abierta a un patio florido, símbolo de claridad emocional tras el duelo materno

Hay quien necesita, además, honrar la memoria ancestral de la madre que ya no está, y ese trabajo merece su propio espacio — no una nota al margen aquí. Otras veces lo espiritual aparece solo, sin programa ni ritual de por medio, como una mística espontánea que se cuela en medio del lavado de trastes; esa también es otra conversación. Lo que sí te puedo decir es que ninguna de estas herramientas sustituye la ayuda profesional: si el duelo te hunde en un pozo del que no puedes salir sola, busca a un psicólogo. Yo sigo acompañándome de la mía cuando el rebozo pesa más de lo normal, porque una cosa no quita la otra.

Si tuviera que resumirlo en una frase para mi hermana de la vida: elige el Ho'oponopono para Sanar cuando el duelo está fresco y apenas te alcanza el tiempo entre lavar trastes y recoger niños de la escuela; elige la Jornada hacia el Alma cuando ya hiciste ese trabajo base y quieres ir más atrás, a lo que se hereda entre las mujeres de una misma familia. No hay una tercera opción mágica que te ahorre el proceso.

Mi recomendación honesta, si este es tu primer paso, sigue siendo el Ho'oponopono para Sanar: es breve, no exige creencias previas y cabe en la rutina de cualquier casa. Sanar el duelo de una madre es trabajo de hormiga — no hay curso que te lo quite de un plumazo —, pero sí hay herramientas que convierten ese dolor en maestro y no en carcelero. Ánimo, hermana, que no estás caminando esto sola.

Tenga en cuenta: Aquí comparto lo que he vivido en primera persona -- ningún consejo médico, financiero ni legal. Lo que funcionó para mí puede que no funcione para ti. Habla con tu médico, asesor o abogado antes de tomar decisiones que realmente importen.

Artículos relacionados