
Una noche de lluvia en mi cocina en Oaxaca, a fines de octubre, sentí que ni el copal más fuerte lograba quitarme el peso del pecho después de un día difícil. No era un cansancio de los que se quitan durmiendo, sino esa carga que se te pega al espíritu cuando andas lidiando con problemas ajenos y memorias propias que no terminan de asentar. Mi abuela, que en paz descanse, hubiera sacado un huevo y una rama de ruda sin preguntar, pero yo, que he andado buscando mis propias respuestas en programas de Hotmart sobre sanación ancestral, me acordé de algo que había leído sobre la Llama Trina. No te creas que por haber tomado tres cursos ya me siento curandera; sigo siendo la misma mujer que hace cuentas para que el gasto alcance, pero esa noche necesitaba algo que pudiera hacer yo sola, sin protocolos complicados.
La Llama Trina no es más que una chispa de la divinidad que, según dicen los que saben de metafísica, vive en una cámara secreta de nuestro propio corazón. Lo que me llamó la atención es que no necesitas ser una iluminada para encontrarla. Se trata de tres rayos de luz muy específicos: el azul a la izquierda, el dorado al centro y el rosa a la derecha. Cada uno representa una de las 3 virtudes divinas que todos cargamos: el poder, la sabiduría y el amor. El problema es que, para la mayoría de nosotros que andamos en el corre-corre diario, esa llama está apenas latente. Los textos de Saint Germain dicen que suele medir apenas 1.5 mm de altura, como una dieciseisava de pulgada. Imagínate, una cosita de nada manteniendo viva nuestra conexión con lo sagrado mientras nosotros nos preocupamos por la renta o el precio del jitomate.
El encuentro con el fuego interno en la cotidianidad
Pasaron los meses y seguí dándole vueltas al asunto. Una tarde de febrero, mientras el sol pegaba fuerte en el patio, decidí sentarme a practicar en serio. Me quité los zapatos porque necesitaba sentir la tierra. Recuerdo perfectamente el aroma a cera de abeja derretida de una veladora que tenía cerca y el frío del suelo de cemento bajo mis pies descalzos mientras meditaba. No busqué una meditación guiada de esas que duran una hora y te cobran como si te fueran a entregar las llaves del cielo; simplemente cerré los ojos y busqué ese punto en mi esternón. Al principio no vi nada, pero empecé a imaginar esos tres colores creciendo desde ese 1.5 mm inicial.

Lo que nadie te dice en los folletos de marketing de las certificaciones costosas es que la visualización no tiene que ser perfecta. Yo antes pensaba que si no veía los colores como si fueran luces de neón, no estaba haciendo nada. Qué equivocada estaba. La limpieza energética con la Llama Trina funciona más por intención que por capacidad visual. Empecé a pedirle al rayo azul que me diera la fuerza para poner límites, al dorado que me diera la inteligencia para no engancharme en pleitos tontos, y al rosa que me recordara tratarme con cariño. Después de unas tres semanas de hacer esto unos minutos al día, noté que el ambiente en mi casa se sentía menos pesado. No es que los problemas desaparecieran, pero yo ya no era un imán para la negatividad de los demás.
Es importante decir que esto no reemplaza ir a terapia si traes un duelo atorado o una depresión de esas que te nublan la vista. Yo misma, cuando perdí a mi madre, tuve que buscar apoyo profesional porque la energía sola no te cura los químicos del cerebro. Sin embargo, como herramienta de higiene diaria, es tan útil como barrer el patio. Si te interesa profundizar en cómo el espíritu y las emociones se entrelazan, hace poco escribí sobre mi experiencia con Ho'oponopono para Sanar después de perder a mamá, que fue otro de los pilares que me sostuvo en esos años oscuros.
La trampa de la sobreestimulación energética
Aquí es donde mi opinión se separa de lo que te enseñan en muchos cursos de pago. He notado que hay una tendencia a querer mantener la Llama Trina encendida a toda potencia las veinticuatro horas del día, como si fuéramos una antena de radio siempre prendida. Mi experiencia me ha enseñado que la visualización constante de la Llama Trina puede sobreestimular tu energía vital; es más efectivo activarla solo durante momentos de crisis o en tu práctica de la mañana que intentar mantenerla encendida permanentemente. Si te pasas de tueste, acabas con una sensación de ansiedad extraña, como si hubieras tomado demasiado café cargado.
A mediados de mayo, tuve uno de esos días donde todo sale al revés: se descompuso la lavadora, un cliente me canceló un pedido y sentía que el mundo me debía algo. Me senté un momento, cerré los ojos y busqué la llama. En lugar de forzarla a crecer como una hoguera, solo pedí que se equilibrara. En ese instante sentí un calor súbito en el esternón que me hizo soltar un suspiro profundo, como si soltara una piedra que cargaba hace días. Fue un recordatorio de que la limpieza no es sacar la basura con violencia, sino permitir que lo que ya está ahí brille con el orden correcto. El rayo azul no debe ser más grande que el rosa; el poder sin amor es tiranía, y el amor sin sabiduría es puro drama.

Cuando comparo lo que aprendí en esos programas de Hotmart con lo que realmente aplico, me doy cuenta de que pagué por la estructura, pero la medicina ya la traía yo. El costo de algunas de estas certificaciones equivale a unas tres semanas de mis ingresos por ventas de bordados y conservas. No digo que no valgan la pena, pero hay que saber elegir. Para una mujer que vive al día, gastar el equivalente a quince días de despensa en un curso que te promete la iluminación instantánea es, por decir lo menos, arriesgado. Si estás empezando, te sugiero que primero pruebes con lo que tienes a mano. La intención es gratis.
Si sientes que lo tuyo es más un tema de sanar raíces familiares y no tanto de metafísica pura, tal vez te sirva leer mis opiniones reales sobre Jornada hacia el Alma para sanar el linaje femenino, que es un programa que me ayudó a entender por qué repetía ciertos patrones de mi abuela sin darme cuenta. Al final, todas estas herramientas son como las hierbas del monte: cada una sirve para un mal distinto. La Llama Trina es para cuando necesitas centro y protección inmediata en tu propia piel.
Para cerrar, te diría que no te dejes apantallar por los títulos de experta. Yo no tengo ninguno colgado en la pared, pero sé cómo se siente cuando mi energía está limpia y cuando está hecha un nudo. Confía en ese 1.5 mm de luz que tienes en el pecho. No necesita permiso de nadie para crecer, solo necesita que te acuerdes de que está ahí, especialmente cuando la lluvia afuera y la lluvia adentro parecen no tener fin. Mantén los pies en la tierra, la mente clara y el corazón tibio, que para eso nos dieron esa llama.