AlmaCeiba

Por qué complementar la sanación ancestral con técnicas de Ho'oponopono

Por qué complementar la sanación ancestral con técnicas de Ho'oponopono
De conformidad con la Ley 34/2002 (LSSI-CE), art. 20, sobre comunicaciones comerciales, este artículo señala la presencia de enlaces de afiliado. Si realiza una compra a través de uno de ellos, recibo una comisión del comerciante -- su precio de compra permanece inalterado.

Una tarde de finales de noviembre, mientras el calor de Oaxaca empezaba a ceder frente a la brisa de la tarde, me encontré sentada frente al pequeño altar de mi madre. Tenía los ojos fijos en su retrato y una sensación de estancamiento que no se iba con nada. Había pasado meses estudiando mi árbol, entendiendo los porqués de mis miedos, pero el dolor seguía ahí, pegado como el polvo del camino después de una procesión. Me di cuenta de que, aunque entendía perfectamente de dónde venía el golpe, no tenía ni la menor idea de cómo soltarlo en el trajín de cada día. Si te matriculas a través de mis enlaces, gano una comisión sin que a ti te cueste un peso más; es mi forma de sostener este espacio después de haber probado estos programas con mi propio bolsillo y mi propio tiempo, buscando lo que de verdad funciona.

Crecí viendo a mi abuela hacer limpias con albahaca y copal, viendo cómo pasaba el huevo y el péndulo sin que nadie le hubiera enseñado en un curso de Hotmart. Pero cuando mi madre se fue en 2021, ese conocimiento de mi abuela me supo a poco porque mi dolor era moderno y mi soledad, muy grande. Busqué estructura. Me metí de lleno en el estudio del linaje, tratando de desenterrar las historias de esas 7 generaciones que dicen que cargamos a cuestas. Es un trabajo pesado, hermana. Es como meterse a limpiar un sótano que lleva cerrado cincuenta años: terminas llena de telarañas y con los pulmones cansados de tanto polvo viejo.

Mano escribiendo en un diario personal junto a una cazuela con resina de copal.

El peso de mirar hacia atrás sin una escoba a mano

Durante las primeras semanas de marzo, me di cuenta de que mi práctica de sanación ancestral se estaba volviendo una carga más. Estaba haciendo el programa Jornada hacia el Alma, que por cierto es una belleza de contenido y tiene una valoración de 5.0 por algo, pero me dejaba emocionalmente agotada. Este curso, que para mi economía representó lo equivalente a unas tres semanas de mis horas de trabajo, te lleva de la mano por rincones de tu historia familiar que ni sabías que existían. Es una inversión seria, tanto en dinero como en alma, y aunque la comisión del 45% que ofrecen a quienes lo recomiendan pueda parecer un gancho de marketing, la realidad es que el valor está en la profundidad del pozo que te ayudan a cavar.

Pero ahí estaba el detalle: yo cavaba y cavaba, entendiendo por qué mi bisabuela era tan dura o por qué en mi familia el dinero siempre se nos escurre entre los dedos como agua. El problema es que después de la sesión, me quedaba con todo ese lodo en las manos. No sabía qué hacer con la rabia que no era mía o con la tristeza que heredé por contrato no firmado. Fue ahí donde cometí mi primer error de juicio: pensé que entender era suficiente para sanar. Me equivoqué de cabo a rabo. Entender es apenas el mapa; caminar el terreno es otra cosa muy distinta. Si estás buscando algo así, te recomiendo mirar estos cursos de sanación ancestral recomendados por quien creció con limpias, pero con la advertencia de que vas a necesitar algo para lavarte la cara después de cada lección.

Es importante que te diga, como te lo diría en la cocina de mi casa, que yo no soy terapeuta ni tengo una placa en la pared. Soy una mujer que procesa su duelo y su historia. Si sientes que la carga de tu pasado te está hundiendo en una depresión de esas que no te dejan ni levantar la cuchara, por favor, busca a un psicólogo de verdad. La sanación energética es un camino hermoso, pero va junto a la salud mental, no en su lugar.

Péndulo de madera sobre un tejido tradicional oaxaqueño junto a un vaso de agua.

Ho'oponopono: El agua que limpia después de la excavación

Hace apenas unos días, mientras tomaba un café cargado, recordé por qué decidí integrar el Ho'oponopono en mi rutina. Si la sanación ancestral es abrir la tierra para sanar la raíz, la técnica hawaiana es el agua que te limpia las manos. El programa Ho'oponopono para Sanar me costó lo que me gasto en una salida a comer bien con la familia, una inversión mucho más ligera que los programas profundos de linaje. Lo que me gusta es que se basa en 4 frases principales: Lo siento, perdóname, gracias, te amo. Suena sencillo, casi de manual de autoayuda barato, pero cuando lo aplicas justo después de descubrir un trauma de tu árbol genealógico, algo cambia.

Varias noches seguidas el mes pasado, después de trabajar en mis meditaciones de linaje, sentía ese nudo que siempre tengo en la boca del estómago, ese que parece que se amarra con alambre de púas. Empecé a usar las frases no para 'borrar' lo que había aprendido, sino para soltar la carga emocional de ese descubrimiento. Es una herramienta de limpieza inmediata. Mientras el olor penetrante del copal se mezclaba con el aroma del café recién hecho, repetía 'gracias' en silencio. No le daba gracias a la tragedia, sino a la oportunidad de verla para que ya no tuviera poder sobre mí. Ese fue el momento en que sentí, por primera vez en meses, que el nudo del estómago se aflojaba de verdad.

El Ho'oponopono tiene esa calificación de 5.0 en Hotmart porque no te pide que creas en nada extraordinario, sólo te pide que asumas la responsabilidad de lo que sientes. Para mí, que vengo de una tradición donde las cosas se resuelven con hierbas y rezos, esta técnica me pareció al principio un poco 'light', pero qué onda con lo efectiva que es para calmar el sistema nervioso después de una sesión intensa de llanto ancestral.

Taza de café humeante junto a un ramo de albahaca fresca en una mesa rústica.

La trampa del perdón rápido y el duelo personal

Aquí es donde me pongo un poco cortante, pero es por tu bien, hermana. Hay mucha gente vendiendo el Ho'oponopono como si fuera una varita mágica que borra todo. No te creas de eso. Mi gran aprendizaje de este año es que aplicar Ho'oponopono sobre traumas ancestrales sin haber procesado primero tu propio duelo personal es un error peligroso. Puedes terminar fragmentando tu identidad. Si usas el 'te amo, gracias' para tapar el hecho de que todavía te duele que tu madre no te haya validado, lo único que estás haciendo es ponerle una calcomanía brillante a una herida que tiene pus.

Yo intenté hacerlo al revés al principio. Quería perdonar a todo mi linaje femenino sin reconocer que yo, Mariana, estaba enojada con la vida por haberme quitado a mi mamá tan pronto. El Ho'oponopono por sí solo, sin el trabajo de excavación de la sanación ancestral, se queda en la superficie. Es como querer limpiar una casa inundada sólo pasando un trapo por los muebles mientras el agua sigue entrando por la puerta. Por eso digo que son complementos. Uno te da la profundidad y el otro te da la paz para no volverte loca en el proceso. Si quieres ver cómo se comparan estas herramientas para trabajar desde tu sala, dale una mirada a esta comparativa de cursos para sanar el linaje familiar desde casa.

Invertir en estos programas es una decisión de economía doméstica. Yo prefiero dejar de comprarme ropa un par de meses y meterle eso a mi cabeza y a mi corazón. Pero hay que saber en qué etapa estás. Si apenas estás empezando y tienes el presupuesto apretado, tal vez el PASE AlmaSana sea un mejor punto de entrada porque te deja probar un poco de todo sin comprometer el gasto de la quincena.

Computadora portátil abierta mostrando un curso online rodeada de herramientas de sanación.

Cómo tejer las dos prácticas en tu cocina

Al final del día, lo que buscamos es que la vida sea un poco más ligera. No se trata de convertirte en una experta en mística o en una curandera de tiempo completo. Se trata de que, cuando te levantes mañana, no sientas que llevas una piedra en la espalda que ni siquiera es tuya. Mi consejo, después de dos años de dar tropezones con diferentes programas, es que uses la sanación ancestral para identificar el hilo que te tiene amarrada al pasado y el Ho'oponopono para cortar ese hilo con suavidad, sin tirones que te lastimen.

Si te sientes lista para mirar a tus ancestros a los ojos pero te da miedo quedarte atrapada en ese dolor, la combinación es el camino. Te sugiero empezar por entender tu árbol con algo sólido como Jornada hacia el Alma, pero ten a la mano las herramientas de Ho'oponopono para Sanar para cuando el agua te llegue al cuello. No es gastar por gastar; es armar un botiquín para el alma que realmente te sirva cuando las cosas se pongan feas. Al tiro con las promesas de transformación total en tres días; la sanación es más como cuidar un jardín, requiere paciencia, buena tierra y, sobre todo, saber cuándo toca podar y cuándo toca regar.

Si sientes que es el momento de empezar a limpiar ese sótano familiar, no lo hagas a mano limpia. Elige una herramienta que te dé estructura y otra que te dé alivio inmediato. Al final, lo que importa no es cuántos cursos termines, sino cuánta más paz sientas cuando te sientes a tomar tu café por la tarde, sabiendo que lo que sea que venga de atrás, ya no tiene por qué determinar hacia dónde vas tú.

Tenga en cuenta: Aquí comparto lo que he vivido en primera persona -- ningún consejo médico, financiero ni legal. Lo que funcionó para mí puede que no funcione para ti. Habla con tu médico, asesor o abogado antes de tomar decisiones que realmente importen.

Artículos relacionados