
Tengo la escoba todavía en la mano cuando me llega un audio de Dolores Ocampo, una mujer de Cali que conocí hace meses en un grupo de Facebook de sanación femenina: quiere saber si vale la pena pagar por la certificación de Sanación con Llama Trina o si es puro empaque bonito de Hotmart. Antes de contestarle, te digo lo mismo que a ella, hermana: este rincón donde escribo vive de enlaces de afiliación, así que si decides matricularte en algo a través de lo que comparto aquí, yo gano una comisión sin que a ti te cueste un peso extra. Dicho eso, en estos cinco años revisando programas de sanación ancestral y de crecimiento espiritual, la pregunta de Dolores es la que más se repite, y la respuesta corta es: depende de en qué parte del camino ya estés.
¿Llama trina es lo mismo que sanación ancestral?
No, y esa es la primera confusión que hay que destrabar al tiro. El curso trabaja sobre un sistema de colores y de frecuencia sobre el pecho, algo que explico a fondo en otro texto porque aquí no alcanza el espacio; lo que sí te puedo decir es que no es lo mismo que bajar las siete generaciones de tu linaje para soltar lo que cargan las mujeres de tu familia, que es justo el terreno de Jornada hacia el Alma. Uno te ayuda a sostener y elevar lo que ya tienes ahora; el otro te hace cavar en lo viejo primero. Si de entrada ni siquiera sabes si tu malestar pide trabajo de linaje o algo más inmediato, resuélvelo primero leyendo cómo saber si necesitas sanación ancestral, porque comprar cualquiera de los dos sin esa claridad es tirar el dinero al viento.

Lo que de verdad te cuesta la certificación, en pesos de tu semana
Matricularme en la Sanación con Llama Trina + Certificación me salió en algo parecido a tres semanas completas de lo que gano tejiendo, cuando las ventas van bien, que no es garantía de nada. Antes de llegar ahí probé cosas más baratas que no sirvieron de mucho: me leí el librito de Louise Hay tres veces completas pensando que ahí iba a encontrar la pieza que me faltaba después de que mi madre se fue, y nada, seguía cargando el mismo peso en el pecho. Eso no quiere decir que el libro esté mal, quiere decir que a mí no me alcanzó. Pagar por un curso guiado, con tareas y fechas, me funcionó distinto: cuando el dinero ya salió de tu bolsillo, le dedicas las horas que de otro modo se te van viendo redes sociales.

Para quién sirve y para quién no
La Llama Trina sirve a la que ya lleva un rato practicando sola y quiere estructura, no a la que recién está probando si esto le late. Ahí entra Dolores, que me escribió hace poco preguntando si certificarse le serviría para acompañar a las mujeres de su grupo de duelo en Cali; se ríe en medio de su propio llanto cuando cuenta esas historias, sin pena, y esa misma risa me hizo ver que ella ya no busca sanarse a sí misma primero, busca sostener a otras. Para medir bien en qué etapa de preparación real estás antes de comprar cualquier programa, también tengo algo escrito aparte sobre eso. Para esa pregunta específica de Dolores —sanarte tú versus certificarte para sostener a alguien más— ya escribí algo más completo en Llama Trina o Sanación Ancestral, y qué buscar exactamente en el papel de una certificación de este tipo, cuando es solo para tu propio crecimiento, lo desarrollo aparte también. Pero si todavía estás en la etapa de apenas asomarte a esto, sin saber si te interesa seguir, ahórrate el dinero grande y empieza con algo ligero como la Protección Energética, que te enseña a blindarte sin comprometerte con una certificación completa; certificarte sin haber hecho primero tu propio trabajo es ponerte a sostener el espacio de otra persona con las manos temblando.
¿Y si no soporto tanta simbología angelical?
Te voy a ser honesta: la primera vez que vi tanto ángel y tanta terminología celestial pensé que esto no era para una mujer como yo, de pueblo, que aprendió de su abuela con las manos y no con arcángeles de por medio. Ahí me equivoqué, y no es poca cosa admitirlo después de tanto tiempo haciendo esto. No te creas que toda esa terminología es pura decoración religiosa; si no distingues bien una modalidad energética de otra —hay tantos nombres sueltos dando vueltas que armé un glosario completo aparte solo para eso— puede sonarte a que todo es lo mismo con etiqueta distinta, y no lo es. Lo que sí hace falta aclarar es que la llama trina no te enseña a hacer una limpia tradicional como la que yo vi hacer en mi casa de niña; ese procedimiento, paso por paso, lo detallo en otro lugar porque aquí se nos iría el tema. Y si lo que te llama no cabe en ninguna religión ni en ningún sistema con nombre propio, eso también tiene su explicación, y no significa que estés inventando nada.
Antes de pagar, resuelve estas preguntas sueltas
Hay preguntas chiquitas que me llegan siempre junto con la grande, y las resuelvo rápido para que no se te queden dando vueltas. Si preguntas si conviene complementar esto con hooponopono, la respuesta corta es que sí, casi siempre, y ya escribí por qué en otro lado. Si preguntas si en este curso se aprende a usar el péndulo, no, eso es un camino propio con su propio paso a paso para quien recién empieza, y también tiene su espacio aparte. Si tu duda es cómo limpiar las memorias dolorosas que se quedan pegadas en la casa después de un duelo, eso lo trabajo con hooponopono, no con la llama trina, y lo detallo en otro texto. Si lo que te interesa es una formación continua en vez de un curso suelto, hay una membresía tipo pase que explico aparte, y ahí mismo comparo si conviene más que ir comprando cursos sueltos uno por uno. Si tu pregunta va más del lado del dinero —por qué nunca alcanza, por qué repites las broncas económicas de tu madre o tu abuela— ese hilo del linaje también lo desenredo en otro lugar, porque no es tema de esta certificación en particular. Y si lo que buscas es entender por qué repites patrones familiares completos, o por qué tu niño interior sigue cargando algo que nunca fue tuyo, ambos temas tienen su propio espacio en el sitio; aquí solo te puedo decir que la llama trina no ataca ese nudo de frente, lo acompaña de lado.

Dónde falló mi propio criterio
Caí en la trampa de creer que coleccionar certificaciones era lo mismo que estar sanando. Me inscribí en un segundo nivel sin haber digerido bien el primero, con la cabeza puesta en el diploma y no en el trabajo, y ahí mi criterio se fue de boca: terminé más ocupada defendiendo frente a mis amigas por qué había pagado tanto, que practicando de verdad. De esa pared aprendí lo que cuento con más calma en lo que aprendí al integrar la llama trina. Lo que sí noto, sin que nadie me lo diagnostique ni me lo certifique, es que ahora puedo barrer todo el patio de mi casa en Jalatlaco de principio a fin sin darme cuenta de que tengo la mandíbula apretada, algo que antes ni siquiera registraba como tensión. No sé si eso es sanación o simplemente aprendí a respirar distinto. Tampoco hace falta que lo sea para que valga la pena.
¿Esta certificación reemplaza terapia?
No, y la que más duro me lo recuerda es mi prima Hermelinda, que es enfermera allá en la ciudad de Oaxaca. Cuando le cuento de estos programas por teléfono, me baja de la nube con esa manera tan suya de ver todo desde lo clínico: me pregunta si la persona que quiere certificarse está en terapia, si el duelo que carga es reciente, si hay algo ahí que amerite ayuda profesional antes de ponerse a visualizar colores sobre el pecho. Tiene razón casi siempre. Honrar a los ancestros o trabajar con la memoria del linaje, que es otro tema que desarrollo en otro lugar, puede acompañar un duelo, pero no es terapia ni pretende serlo, y mucho menos sustituye el trabajo de integrar el duelo con alguien que te acompañe de verdad, que es justo lo que trabajo en otra entrada enfocada en eso. Si lo que cargas es agudo —pánico, depresión, un duelo que no te deja levantarte de la cama— la certificación de llama trina puede esperar; lo primero siempre es buscar ayuda profesional.
Mi veredicto, entre Hotmart y el sentido común
Entre tantas reseñas con cinco estrellas en Hotmart, cuesta distinguir cuál certificación de verdad te va a mover algo y cuál solo te va a vaciar la cartera con buen empaque. Mi veredicto, después de probarlo en carne propia: si ya tienes práctica propia, quieres estructura y no te espanta el lenguaje angelical, la Sanación con Llama Trina es de las certificaciones más sólidas que he visto pasar por mis manos. Si en cambio lo que necesitas es un empujón más chico, algo para recuperar fuerza en las semanas en que ni para las tareas de la casa te queda energía, Recupera Tu Fuerza Y Energía Interior es un paso previo más amable y más ligero para tu bolsillo. No hay prisa real aquí, aunque las cuentas regresivas de las páginas de venta quieran convencerte de lo contrario; escucha qué te dice el pecho antes de meter la tarjeta.
Sanación con Llama Trina + Certificación + Bonos [Camino tradicional]
Ventajas
- ✔ Certificación oficial que te da estructura si buscas profesionalizarte
- ✔ Linaje espiritual auténtico y bien explicado, nada de cosas genéricas
- ✔ Material adicional y bonos que realmente complementan la práctica diaria
Desventajas
- − Utiliza mucha simbología cristiana y arcangélica que puede no gustar a todas
- − Es una plataforma relativamente joven con pocas reseñas externas todavía